06/07/2009

De repente

Y entonces uno se convierte en adulto. Sucede así, de repente. No parece haber una historia anterior a ese pasaje. Inmediatamente después de ir a cortar cañas para armar nuestro arco y nuestras flechas y convertirnos en ninjas o luego de pasar una tarde entera andando en bicicleta imaginándonos astronautas, estamos averiguando el CBU de nuestra cuenta bancaria.

Entonces por suerte Spike Jonze y Tim Burton deciden adaptar al cine bellezas tales como Where the wild things are, de Maurice Sendak y Alice´s Adventures in Wonderland, de Lewis Carrol y podemos volver a cosas serias como convertir nuestra habitación en un bosque o escapar de una reina sádica que nos manda a ejecutar sin juicio previo.

Y los nenes podemos ser Alex y decidir que nos vamos a una isla donde viven monstruos horrendos que podemos dominar solo con nuestra mirada. Y las nenas pueden ser Alice y caer por el hoyo en un árbol al perseguir un conejo blanco para terminar festejando un no cumpleaños.

La infancia tiene mucho de sueño y de capricho. De deseo puro. La adultez peca de resignación. Soportar las cosas como son porque así son. Hay una dosis de anarquía en la infancia que los adultos solemos perder y que las historias más hermosas para chicos saben recuperar. No deberían dejarnos crecer sin esa cuota de aventura.

Estoy esperando estas películas. Estoy esperando crecer apropiadamente.


1 comentarios:

GriceL dijo...

Lo peor que tiene la adultez es tener que hacerse cargo, clemente.
Y sí, Elephant es puro talento.