
Segunda parte (¿secuela?) de mis impresiones sobre el festival de rockumentaries IN
-EDIT. En el post anterior hablé de las películas que no me gustaron. Hoy le toca el turno a las más aceptables. Aunque con un nivel de aceptación algo diferente entre ellas.
Primero, dos películas que nacen a partir de premisas similares: la multiplicidad de los puntos de vista y el amateurismo de sus realizadores. Por un lado, Sonic Youth. Sleepping nigths awake dirigido por Michael Albright y filmado por integrantes del Project Moonshine, un programa que apoya las inquietudes artísticas de los jóvenes de la Reno High School (USA) proporcionándoles equipo de filmación, dirección y educación para que realicen documentales. Siete jóvenes estudiantes, divididos en tres grupos, graban a Sonic Youth en su concierto del 4 de julio de 2006. En blanco y negro furioso casi imposible de ver dadas las poco profesionales condiciones del festival, el documental termina siendo un ejercicio de tesis, no por ello poco interesante, pero despa
rejo, desprolijo y sin un foco claro. Imperdible Kool Thing en vivo.Beastie Boys. Awesome, I fucking shot that va más al extremo que la de los ya no tan jóvenes Sonic Youth. Los chicos de Brooklin y el director de este monstruo de mil cabezas, Nathanial Hörnblower, les entregan cincuenta cámaras a cincuenta fans para que registren un show en el fucking Madison Square Garden. Lo primero que pensé fue ¿cuánto tiempo puede durar el chiste de las cincuenta cámaras? Y la verdad que se las arreglan para hacerlo entretenido y llevadero, y resulta una inteligente aproximación visual a la música de los Beastie Boys: el pastiche y la superposición de voces y sonidos del hip hop que producen.
El show de los Beastie Boys merece un párrafo aparte. Tan genial como cuando vinieron a Buenos Aires. No dan respiro. te sumergen en su verborragia rítmica hasta el sopor. Aparte tienen un DJ increible como Mix Master Mike.

Fearless Freak: The Flaming Lips explora el background de una de las bandas más interesantes, arriesgadas, divertidas, cálidas, inteligentes e influyentes de los últimos 20 años. Dirigida por Bradley Beesley, amigo personal de toda la vida de Wayne Coyne, lider y frontman imposible de los Flaming Lips.
Beesley hace uso (y abuso) de un material registrado durante más de veinte años para construir un relato familiar que nos demuestra que una banda tan poco convencional puede surgir de uno de los lugares más convencionales de Estados Unidos, Texas.
El documental le hace justicia a Steve Drozd, multintrumentista y geniecillo m
usical de los Lips, muche más introvertido que Coyne. La secuencia de su consumo de heroina hiela un poco la sangre.Por último, End of the Century, the story of The Ramones de Jim Fields. Un close up de una de las bandas más queridas de todos que los muestra, sin vergüenza, persguiendo un éxito esquivo. Hermosos perdedores, pero realmente hermosos. Nada hubiera sido lo que es en el rock sin Los Ramones. Para bien o para mal.
Un relato absolutamente convencional, pero lleno de perlas: Johnny Ramone diciendo "Dios bendiga al Presidente Bush" en el Rock and Roll Hall of Fame, la historia detrás de The KKK took my baby away (Johnny le quitó la novia a Joey -luego se convertiría en su esposa- y éste último ironizó sobre el conservadurismo del primero) y sus increibles visitas a Argentina ("éramos los Beatles") con Mario Pergolini incluido.
Continuará...
2 comentarios:
Creo q lo único q me gustó de la de Sonic Youth fue Kool thing y Kim Gordon saltando en taco alto, me irritó mucho la imagen hiper saturada.
Flaming lips me produjo felicidad, ganas de filmar una película sobre un Papá Noel de marte y tener una banda con "amigos del barrio" ( ah también de meterme en una pelota gigante y caminar sobre la gente)
¿tendría q ver la de los Ramones?
Che...me re dejaste con ganas de ir, a pesar del sabor amargo.
Publicar un comentario en la entrada